Agilidad y Analítica

By | mayo 27, 2020

Hace algunas semanas me preguntaron si podía escribir o hacer una infografía sobre agilidad en la analítica del aprendizaje, al principio me sentí halagado y luego un poco asustado ¿qué escribir?, ¿cómo explicarlo? Se sumaba a mis nervios que quien me hace el pedido es un gran conocedor del tema, de hecho por escuchar una ponencia suya me he volcado a mirar el mundo de la analítica del aprendizaje. Nuevamente: un honor y toda una responsabilidad.

Y aquí estoy, escribiendo.

Partamos del principio ¿qué es la agilidad? Decimos que agilidad es la habilidad de adaptarnos a los cambios que pueden surgir en la elaboración de un producto. Cuando hablamos de agilidad nos referimos a marcos de trabajo, a una serie de herramientas que utilizadas con una buena mirada reflexiva permitirán crear un producto lo mejor posible, con lo recursos disponibles en un tiempo establecido. 

Si bien los marcos ágiles son muy conocidos en el mundo de la informática, la comunidad de agilistas está conformada por mucho más que solo informáticos, y quién dice, tal vez de ahora en más también con ustedes.

Uno de los textos que dieron de lectura en la licenciatura que estoy cursando de manera virtual en la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Buenos Aires es el “Manual de Capacitación sobre registro y sistematización de experiencias” del cual voy a extraer lo siguiente, un texto referenciado en dicho manual de Lawrence Stenhouse (1991) “Un currículum, al igual que la receta para un guiso, es imaginado primeramente como posibilidad y luego como objeto de prueba. La receta presentada públicamente es, en cierto modo, un informe acerca del experimento. De forma similar, un currículum debe basarse en la práctica.”

Imaginemos a un docente que debe evaluar el desempeño o el aprendizaje de sus alumnos ¿para qué lo hace? la respuesta sencilla es “porque debe hacerlo”; “porque debe evaluar a los alumnos”; “porque siempre se ha hecho así”; pero si lo miramos con ojos más ágiles (y por qué no también con los ojos de la analítica del aprendizaje) el docente evalúa para saber cómo cambiar, qué agregar, qué eliminar, en definitiva,  cómo mejorar la entrega de contenidos a sus alumnos.

Pues bien, viéndolo así todos los docentes son agilistas. Claro, todos de alguna manera vamos tomando las pruebas que hacemos (en todo ámbito) como referente para mejorar lo que estamos haciendo. Desde mejorar la receta de un guiso hasta mejorar nuestro currículum el secreto está en darnos cuenta que lo hacemos. Poder reflexionar sobre los resultados de los alumnos, tomar ese feedback (retroalimentación) que es el valor numérico o literal de una evaluación y mejorar, pero mejorar lo que entregamos como docentes. Mejorar nuestro currículum, año tras año.

Los marcos ágiles de trabajo particularmente se caracterizan porque son iterativos e incrementales. No se busca el mejor resultado en el primer intento, sino que por cada entrega vamos agregando valor y mejorando nuestro producto final. 

La analítica del aprendizaje tiene mucho de agilidad, y depende de nosotros como docentes poder reflexionar sobre nuestra práctica para el beneficio de nuestros alumnos.

Aquellos docentes que estén interesados en conocer más sobre marcos ágiles no duden en contactarme, tal vez no tenga todas las respuestas, pero de seguro que entre todos podremos aprender más.

Les dejo mis saludos y estoy a vuestra disposición.

twitter: @andresperretti